Jorge Zegarra Reátegui, gestor de energías renovables y protección del medio ambiente, alerta sobre el impacto de los protectores solares que, si bien protegen la piel, el océano no mucho.
El uso de protectores solares es esencial para proteger nuestra piel de los efectos dañinos del sol, como las quemaduras solares y el envejecimiento prematuro. Sin embargo, estos productos también tienen un impacto negativo en los ecosistemas marinos. Cada año, aproximadamente 25,000 toneladas de crema solar terminan en los océanos, afectando la vida marina y alterando el equilibrio natural del agua.

Jorge Zegarra Reátegui: ¿Filtros solares que no protegen a todos?
El empresario peruano, Jorge Zegarra Reátegui, comentó en una charla ambiental que los protectores solares cuentan con compuestos químicos diseñados para bloquear los rayos ultravioleta (UV). Sin embargo, aunque son efectivos para proteger la piel, estos químicos pueden ser altamente perjudiciales para la flora y fauna marina.
Esto sucede ya que cuando nos bañamos en el mar, estos compuestos se desprenden de nuestra piel. De esta forma, se dispersan en el agua, acumulándose en los ecosistemas acuáticos. Uno de los mayores afectados por esta contaminación es el coral.
Estudios han demostrado que los filtros solares pueden provocar el blanqueamiento del coral, un fenómeno en el que estos organismos pierden sus algas simbióticas y, con el tiempo, mueren.
Se estima que casi el 80% de los corales en el Caribe han desaparecido en los últimos 50 años. Con esto, la contaminación por protectores solares es uno de los factores que ha contribuido a esta pérdida.
El impacto de los protectores solares en la vida marina
El daño no se limita a los corales. Los químicos presentes en los protectores solares pueden alterar el sistema endocrino de diversas especies marinas, afectando su reproducción y crecimiento.
Por ejemplo, se han encontrado restos de estos compuestos en peces y moluscos. Además de mamíferos marinos e incluso en los huevos de aves silvestres, lo que indica que estas sustancias pueden acumularse en la cadena alimenticia.
Jorge Zegarra Reátegui alerta estos efectos contaminantes, pues opinó que uno de los mayores desafíos para mitigar este problema es que los filtros solares se consideran «contaminantes emergentes». Ello significa que aún no están completamente regulados en muchos países.
Al igual que otros productos de uso diario, como detergentes, cosméticos y medicamentos, estos compuestos pueden llegar al mar a través de los sistemas de aguas residuales. Actualmente, muchas plantas de tratamiento de agua no están diseñadas para filtrar estos químicos, lo que facilita su llegada a los ecosistemas acuáticos.
Por ello, a fin de reducir el impacto de los protectores solares en el medio ambiente, se han desarrollado productos más ecológicos. Estos productos sostenibles contienen ingredientes minerales como el óxido de zinc y el dióxido de titanio, que son menos dañinos para la vida marina.
Otra opción es optar por medidas físicas de protección solar, como usar ropa con filtro UV y evitar la exposición al sol en las horas de mayor radiación. Adoptar alternativas más sostenibles es elemental para preservar la vida marina.
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