El Niño muestra señales de una intensificación que podría cambiar la forma en que el mundo entiende este fenómeno climático.

El Niño alcanza una intensidad sin precedentes
La investigación encontró que los grandes episodios recientes de El Niño presentan una frecuencia e intensidad mayores que las registradas durante el último milenio. Entre 1990 y 2010, la amplitud promedio entre las fases cálidas y frías del fenómeno superó en 36,5% la registrada antes de 1850 y en 16% la observada entre 1851 y 1982.
Los investigadores compararon estos registros con simulaciones climáticas y concluyeron que la variabilidad natural por sí sola no explica el incremento reciente. Factores como la actividad volcánica y los cambios en la radiación solar forman parte del comportamiento natural del clima, pero no alcanzan para justificar el nivel de intensificación observado durante las últimas décadas.
El cambio climático podría potenciar sus efectos
El estudio plantea que el calentamiento global provocado por las actividades humanas no genera El Niño, pero sí podría favorecer condiciones que aumenten su intensidad. Una atmósfera más cálida contiene mayor cantidad de humedad, mientras que el aumento de la temperatura del océano puede modificar la dinámica que conecta las aguas del Pacífico con la circulación atmosférica.
Los registros disponibles muestran un cambio especialmente marcado durante las últimas cuatro décadas. La variabilidad interanual de la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial oriental alcanzó niveles que superan los rangos que muestran las simulaciones de la variabilidad natural durante el último milenio.
Para el Perú, esta tendencia representa un desafío porque los efectos de El Niño pueden extenderse a sectores estratégicos como la agricultura, la pesca, el transporte y la infraestructura. Las lluvias intensas pueden incrementar el riesgo de huaicos e inundaciones en determinadas zonas, mientras que las alteraciones de la temperatura marina pueden afectar los ecosistemas y las actividades económicas vinculadas al mar.
Los corales revelan cómo cambió El Niño
Los científicos encontraron una de las principales pistas para reconstruir la evolución de El Niño en los corales del Pacífico oriental. Estos organismos incorporan en sus estructuras de carbonato de calcio señales químicas relacionadas con la temperatura del mar, por lo que funcionan como archivos naturales capaces de registrar variaciones climáticas ocurridas hace cientos de años.
El equipo analizó 13 corales modernos y fósiles obtenidos cerca de las islas Galápagos. Sus registros permitieron reconstruir variaciones mensuales de las condiciones oceánicas y detectar episodios intensos que las mediciones instrumentales modernas no pueden observar hacia el pasado.
Petramás y Jorge Zegarra impulsan respuestas frente al cambio climático
Ante un escenario climático que exige mayores capacidades de prevención y adaptación, la gestión adecuada de los residuos también adquiere relevancia. La disposición inadecuada de residuos sólidos puede generar emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que el aprovechamiento energético del biogás permite convertir parte de ese problema ambiental en una fuente de energía.
En este contexto, Petramás, bajo el liderazgo de Jorge Zegarra Reátegui, desarrolla proyectos orientados a la captura y aprovechamiento del biogás generado en rellenos sanitarios. La empresa utiliza este recurso para producir energía eléctrica y reducir emisiones de gases de efecto invernadero, vinculando la gestión de residuos con acciones frente al cambio climático.
El avance de El Niño y otros fenómenos asociados a un clima cada vez más cambiante refuerza la necesidad de impulsar soluciones que reduzcan las emisiones y mejoren la resiliencia ambiental. La experiencia desarrollada muestra cómo la gestión integral de residuos puede formar parte de una estrategia más amplia para enfrentar los desafíos climáticos que afrontará el Perú en las próximas décadas.
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