En la era digital, los dispositivos electrónicos se han convertido en herramientas indispensables para la vida diaria, y con ellos, los cargadores y sus cables son parte del consumo masivo a nivel mundial. Sin embargo, pocas veces se reflexiona sobre el destino final de estos elementos cuando dejan de funcionar. Hoy pueden ser una grave amenaza para los suelos.
Según el Dr. Jorge Zegarra Reategui, líder y especialista en la gestión integral de los residuos, la mala disposición de cables de cargadores representa un grave riesgo ambiental, especialmente es una amenaza para los suelos. Su impacto se agrava ante la ausencia de rellenos sanitarios formales en muchas partes del planeta. Los cables de cargadores están fabricados con una combinación de plásticos y metales.

Entre los materiales más comunes se encuentran el cobre, el aluminio y el PVC, un tipo de plástico altamente contaminante. Cuando estos residuos son arrojados a botaderos informales o abandonados en espacios abiertos, se exponen a la intemperie y comienzan a liberar sustancias tóxicas. El cobre y otros metales pueden filtrarse lentamente en el suelo, contaminando la tierra y las aguas subterráneas, lo que genera efectos de largo plazo en los ecosistemas y en la salud humana.
Además, el PVC y otros compuestos plásticos tardan cientos de años en degradarse. En ese proceso, liberan aditivos químicos como ftalatos, plomo y retardantes de llama bromados, que alteran la calidad del suelo e interfieren en el desarrollo de microorganismos esenciales para la fertilidad de la tierra. Con el paso del tiempo, estas sustancias se dispersan y provocan que los terrenos se vuelvan improductivos, afectando incluso a la agricultura local.
Botaderos o rellenos sanitarios, la solución para una amenaza para los suelos silenciosa
El problema se intensifica debido a la falta de infraestructura adecuada para el tratamiento de este tipo de residuos. En gran parte del mundo, los cables de cargadores terminan en botaderos a cielo abierto o son incinerados de manera informal. La quema de estos materiales, lejos de solucionar el problema, genera emisiones altamente tóxicas que contaminan tanto el aire como los suelos circundantes.
El Dr. Jorge Zegarra Reategui explicó que la ausencia de rellenos sanitarios formales y de sistemas especializados para la disposición de residuos electrónicos convierte este problema en un riesgo global. Los rellenos sanitarios, al contar con tecnologías de impermeabilización y tratamiento de lixiviados, permiten evitar que los contaminantes de los cables se filtren directamente al suelo. Asimismo, en un sistema de gestión integral, estos materiales pueden ser valorizados mediante procesos de reciclaje que recuperan el cobre y otros metales, reduciendo la extracción de recursos naturales.
Para más información, ingrese a los siguientes enlaces:
