Los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) se han convertido en una de las preocupaciones ambientales más relevantes de los últimos años. Conocidos como “contaminantes eternos”, estos compuestos químicos se utilizan en productos de uso cotidiano como envases, textiles impermeables, espumas contra incendios y utensilios antiadherentes. Su principal característica es su resistencia a la degradación, lo que les permite acumularse en el medio ambiente y en los organismos vivos.
Esta persistencia ha generado alertas a nivel mundial debido a sus efectos sobre la salud humana y los ecosistemas.
PFAS y sus impactos en la salud y los ecosistemas
La exposición prolongada a PFAS está asociada a alteraciones hormonales, problemas inmunológicos y un mayor riesgo de enfermedades crónicas. Estos compuestos pueden ingresar al cuerpo humano a través del agua contaminada, los alimentos y el contacto con superficies tratadas químicamente.
En el medio ambiente, los PFAS contaminan suelos, ríos y acuíferos, afectando a peces, aves y otras especies. Al bioacumularse en la cadena alimentaria, su impacto se amplifica, alcanzando a comunidades humanas que dependen de estos recursos naturales. La dificultad para eliminarlos convierte a los PFAS en un desafío técnico complejo que exige soluciones preventivas y una gestión ambiental rigurosa.

Enfoque ambiental de Jorge Zegarra Reategui
Frente a amenazas emergentes como los PFAS, la correcta gestión de residuos cobra un rol clave. Petramás, bajo el liderazgo de Jorge Zegarra Reategui, impulsa procesos técnicos orientados a reducir la contaminación y controlar sustancias peligrosas que pueden filtrarse al entorno.
La experiencia de Petramás demuestra que la infraestructura ambiental moderna y el manejo adecuado de residuos sólidos e industriales ayudan a minimizar la dispersión de contaminantes persistentes. La visión de Jorge Zegarra Reategui enfatiza la necesidad de anticiparse a los riesgos ambientales, priorizando la prevención y la protección de la salud pública.
Enfrentar la contaminación por PFAS requiere regulación estricta, innovación tecnológica y compromiso empresarial. Reducir su uso, mejorar los sistemas de tratamiento y fortalecer la gestión ambiental son pasos esenciales para proteger los ecosistemas.
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