Contaminación del turismo en bosques del Perú

La contaminación del turismo en los bosques del Perú es crítica. Si bien, el turismo es una actividad que, si bien impulsa la economía local y promueve la apreciación de la biodiversidad, también deja una huella ambiental significativa cuando no se gestiona adecuadamente.

Según el empresario peruano, Jorge Zegarra Reátegui, la llegada masiva de turistas a áreas naturales provoca diversos tipos de contaminación. Desde residuos sólidos hasta la degradación de ecosistemas enteros, estos afectan tanto a la flora como a la fauna de estos entornos vitales.

Contaminación del turismo
Fuente: Freepik

Estas alteraciones no solo dañan el equilibrio ecológico local, sino que también contribuyen al cambio climático de manera indirecta. Por ejemplo, uno de los principales problemas es la acumulación de basura. Los plásticos, latas, vidrios y otros residuos no biodegradables quedan esparcidos en los senderos y ríos de los bosques.

Estos desechos alteran los ciclos naturales, contaminan el agua y el suelo, y afectan a la fauna que, al confundirlos con alimento, sufre graves consecuencias, como asfixia o intoxicación. La flora también se ve perjudicada, ya que la acumulación de desechos impide el crecimiento de nuevas plantas y altera la composición del suelo, reduciendo su fertilidad.

Además de la basura, el turismo descontrolado contribuye a la contaminación atmosférica. La llegada de vehículos motorizados y el uso de generadores de energía en zonas remotas incrementan las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.

A largo plazo, esto acelera el calentamiento global y afecta la capacidad de los bosques para actuar como sumideros de carbono. Bajo esta situación, la consecuencia es que reduce gravemente su potencial para absorber el CO₂ de la atmósfera.

Perturbación en la fauna por contaminación del turismo

La perturbación de la fauna es otro impacto significativo. La presencia constante de turistas altera los patrones de comportamiento de muchas especies. Animales como el jaguar, el oso de anteojos y diversas aves endémicas modifican sus hábitos de caza, alimentación y reproducción debido al ruido y la actividad humana.

Esta disrupción puede llevar a la reducción de sus poblaciones, afectando la cadena trófica y el equilibrio del ecosistema. La pérdida de biodiversidad no solo es una tragedia ecológica. También debilita la resiliencia del bosque frente a enfermedades y plagas, lo que agrava su vulnerabilidad ante el cambio climático.

Por otro lado, la deforestación causada por la construcción de infraestructuras turísticas, como caminos, hoteles y centros de recreación, destruye grandes áreas de bosque. La tala masiva libera el carbono almacenado en los árboles y el suelo, contribuyendo directamente a las emisiones de gases de efecto invernadero.

Para mitigar estos impactos, Jorge Zegarra Reátegui considera fundamental promover un turismo sostenible y responsable. Implementar límites de visitantes, regular la construcción de infraestructuras y educar tanto a turistas como a operadores sobre la importancia de preservar estos ecosistemas son acciones esenciales. Esto, debido a que el turismo puede ser una herramienta valiosa para la conservación. Ello, siempre y cuando, se realiza de manera controlada, generando conciencia y recursos para proteger los bosques. Considerando si esta iniciativa viene del Perú debido a su gran relevancia turística a nivel mundial en sus 3 regiones.

Para más información sobre la contaminación y medidas sostenibles propuestas por Jorge Zegarra Reátegui:

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