Jorge Zegarra Reátegui como experto en la preservación del medio ambiente, explica cómo las piscinas contaminan y generan un importante impacto en los mares.

Las piscinas han formado parte de la historia de la humanidad desde hace miles de años. Se tienen registros de su existencia en la antigua civilización del Valle del Indo, alrededor del 2500 a.C.. Aquí se construyó el Gran Baño de Mohenjo-Daro, una de las primeras estructuras acuáticas conocidas.
Durante la Grecia y Roma antiguas, las piscinas públicas eran un espacio de recreación, higiene y entrenamiento. Sin embargo, fue en el siglo XX cuando las piscinas comenzaron a proliferar a nivel mundial. Ello, debido a los avances en la tecnología de tratamiento de agua y la popularización del esparcimiento acuático.
¿Por qué las piscinas contaminan el medio ambiente?
A pesar de sus beneficios recreativos y deportivos, su impacto ambiental, especialmente en la contaminación de los mares, es una preocupación creciente. Por un lado, el mantenimiento de las piscinas requiere el uso de productos químicos como el cloro, bromo y alguicidas, los cuales ayudan a eliminar bacterias y mantener el agua en condiciones seguras para los bañistas.
No obstante, estos productos también representan una amenaza para los ecosistemas marinos cuando el agua de las piscinas se drena incorrectamente hacia ríos o directamente al mar. El cloro, en particular, puede reaccionar con otros compuestos presentes en el agua y formar subproductos tóxicos como las cloraminas, que afectan la calidad del agua y pueden ser perjudiciales para la fauna marina.
Por otro lado, los productos químicos provenientes de las piscinas pueden alterar el equilibrio ecológico de los mares. Algunas especies marinas, como los corales, son altamente sensibles a los cambios en la composición del agua, lo que puede llevar al blanqueamiento y muerte de los arrecifes.
Además, los peces y otros organismos acuáticos pueden sufrir problemas en su sistema respiratorio y reproductivo debido a la exposición a sustancias químicas tóxicas. Con el aumento del turismo y la proliferación de piscinas en zonas costeras, esta problemática se ha intensificado en los últimos años.
Jorge Zegarra Reátegui: Los químicos y uso excesivo de recurso natural
Por otro lado, dentro de una entrevista a un protector ambiental, Jorge Zegarra Reátegui mencionó que el mantenimiento de las piscinas también implica un consumo excesivo de agua. Especialmente, en regiones donde la crisis hídrica es una preocupación creciente.
La evaporación constante obliga a rellenar las piscinas con grandes volúmenes de agua dulce, lo que puede afectar los recursos hídricos disponibles. Asimismo, los sistemas de filtración y bombeo consumen cantidades considerables de energía, contribuyendo indirectamente a la emisión de gases de efecto invernadero.
Ante ello, el empresario Jorge Zegarra Reátegui aconsejó que para minimizar de alguna forma la contaminación causada por las piscinas, es fundamental promover alternativas más ecológicas. El uso de sistemas de filtración naturales, como piscinas biológicas, que emplean plantas acuáticas y microorganismos en lugar de productos químicos, es una opción sostenible.
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